Los frutos del Espíritu Santo (Gal. 5, 22-23)

Espíritu Santo de Dios, hoy te pido un fruto muy hermoso que procede de ti y que seguramente todos anhelamos: La Alegría.

Contigo morando en mi alma, quiero regocijarme con toda la Iglesia por la certeza del amor que Dios tiene por mí y por todas sus criaturas.

Quiero experimentar el “alégrate” que el Arcángel Gabriel infundió en la Virgen Santísima.

Quiero vivir la alegría de quienes fueron testigos de tus milagros.

Gracias, Espíritu de Alegría, por conceder a todas aquellas personas que lo están necesitando, y por quienes queremos interceder en este momento.