Los frutos del Espíritu Santo (Gal. 5, 22-23)

Espíritu Santo, tú, que eres el perfecto amor que existe entre el Padre y el Hijo, vuélcate a mi alma colmándome de este santo fruto para que llenes los vacíos de amor que hayan existido a lo largo de mi vida.

Dame la gracia de experimentar, cada día con mayor frecuencia, cómo tu amor me rodea e invade totalmente para que mi pensamiento y mi corazón estén unidos a Dios y atentos a las necesidades de quienes me rodean. Amén