Santos Apóstoles · Kindle

Permanecer para dar fruto

jueves, 15 de octubre de 2026

Juan 15, 1-8

Tramo 1 de 3

Letra pequeñaMedianaGrande

Jueves 15 de octubre de 2026 Santa Teresa de Jesús, virgen y doctora de la Iglesia Ciclo dominical A · Ciclo ferial II Lecturas: Romanos 8, 22-27; Salmo 18, 8-11; Juan 15, 1-8

Un sarmiento puede conservar durante un tiempo la apariencia de estar vivo después de separarse de la vid. Todavía tiene hojas y mantiene su forma, pero ha perdido la fuente que lo alimenta. La imagen de Jesús nos ayuda a reconocer una pobreza que a veces escondemos detrás de muchas actividades: podemos seguir funcionando mientras el corazón se va quedando sin encuentro, sin escucha y sin oración.

En la memoria de santa Teresa de Jesús escuchamos una invitación que sostiene toda su enseñanza: permanecer en Cristo. El Señor se presenta como la vid verdadera; el Padre cuida la viña y nosotros somos los sarmientos. Nuestra vida cristiana comienza en una unión recibida. En el Bautismo hemos sido incorporados a Cristo y llamados a participar de su vida, alimentados por su Palabra y sus sacramentos.

El Evangelio emplea μείνατε, meínate, «permaneced». En esta escena la invitación consiste en continuar unidos a Jesús, como el sarmiento vive de la vid. Esa cercanía necesita tiempo y una respuesta real. Podemos volver a Él en medio de una jornada agitada, entregarle una preocupación y dejar que una palabra suya acompañe nuestras decisiones. Permanecer va dando unidad a una existencia que fácilmente se dispersa.

San Agustín, en el tratado ochenta y uno sobre Juan, contempla aquí la primacía de la gracia. La rama recibe de la vid la vida que permite su fruto. También nuestras buenas obras necesitan el don de Cristo. Esta certeza nos libra de vivir la fe como una prueba solitaria de rendimiento. Podemos trabajar con responsabilidad y reconocer a la vez que necesitamos ser sostenidos, perdonados y renovados por el Señor.

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