Santos Apóstoles · Kindle

Libro III · Capítulo 4

Las confesiones · San Agustín de Hipona

Tramo 1 de 2

Letra pequeñaMedianaGrande

1. Era pues en medio de tales compañías cómo estudiaba yo la elocuencia en los libros con la finalidad condenable de conseguir los goces de la vanidad humana. Y así sucedió que siguiendo el curso normal de los estudios conocí un libro de un cierto Cicerón cuya lengua admiran todos aunque no así su ánimo. En este libro titulado Hortensio encontré una exhortación a la filosofía. El libro cambió mis sentimientos y enderezó a ti mis pensamientos y mudó del todo mis deseos y mis anhelos. De repente todas mis vanas esperanzas se envilecieron ante mis ojos y empecé a encenderme en un increíble ardor del corazón por una sabiduría inmortal. Con esto comencé a levantarme para volver a ti. Con su lectura no buscaba ya lo que a mis diecinueve años y muerto ya mi padre hacía dos, compraba yo con el dinero de mi madre; es decir, no me interesaba ya pulir mi lenguaje y mejorar mi elocuencia; sino que encontraba el libro sumamente persuasivo en lo que decía.

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