Santos Apóstoles · Kindle

Libro IV · Capítulo 2

Las confesiones · San Agustín de Hipona

Tramo 2 de 2

Letra pequeñaMedianaGrande

2. Recuerdo también que en cierta ocasión decidí tomar parte en un concurso para una obra de teatro. Un cierto adivino me mandó preguntar qué querría yo darle si él por medio de misteriosos sacrificios me conseguía la manera de vencer. Yo, que abominaba de tales sucias maniobras, le mandé contestar que ni por ganar una corona de oro imperecedero estaría yo dispuesto a que por eso se matara una mosca. Porque su pensamiento era el de matar algunos animales en honor de algunos demonios para hacérmelos propicios. Pero, ¡oh Dios de mi corazón!, este mal no lo repudié por amor a ti, pues aun no te amaba, incapaz como era entonces de apreciar lo que no fueran fulgores corporales. Y un alma que suspira por semejantes vanidades ¿qué hace sino fornicar lejos de ti y apacentarse de vientos? Así pues, no estuve dispuesto a que por mí se sacrificara a los demonios cuando yo mismo les ofrecía el sacrificio de aquella superstición. ¿Qué otra cosa sino apacentar vientos es eso de honrar con el error a esos espíritus que al recibir el honor que les damos se burlan de nosotros?

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