Libro V · Capítulo 3
Las confesiones · San Agustín de Hipona
Tramo 4 de 4
Es cierto que muchas cosas verdaderas dicen de la creación, pero no buscan con espíritu de piedad al artífice del universo y por eso no lo encuentran, habiéndolo conocido no lo honran como a Dios, ni le dan gracias, sino que se desvanecen en sus propios pensamientos y se tienen por sabios (Rm 1, 21-22), atribuyéndose lo que no es suyo sino tuyo. Por esto mismo te atribuyen a ti, con perversa ceguera, lo que es propio de ellos, suponiendo mentira en ti, que eres la Verdad. Truecan la gloria del Dios incorruptible según la semejanza de la imagen del hombre corruptible y a la imagen de volátiles, de cuadrúpedos y de serpientes (Rm 1, 23). Convierten pues tu verdad en mentira y dan culto y servicio no al Creador, sino a la criatura.
5. De estos filósofos retenía yo muchas cosas verdaderas que habían ellos sacado de la observación del mundo y se me alcanzaba la razón de ellas por el cálculo y la ordenación de los tiempos y las visibles estaciones de los astros. Comparaba yo eso con los dichos de Manes, el cual escribió sobre esos fenómenos muchas cosas delirantes; pero en sus escritos no aparecía en modo alguno la razón de los equinoccios, los solsticios y los eclipses del sol y de la luna según lo tenía yo aprendido en los libros de la ciencia del siglo. Manes me mandaba creer; pero la creencia que me mandaba no convenía con mis cálculos ni con lo que veían mis ojos: se trataba de cosas del todo diferentes.
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