Santos Apóstoles · Kindle

Libro VII · Capítulo 5

Las confesiones · San Agustín de Hipona

Tramo 3 de 3

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3. O bien, si quiso con una voluntad repentina hacer algo, ¿por qué en su omnipotencia no hizo que esa materia no existiese para ser Él el único ser verdadero, sumo e infinito bien? Y si no era conveniente que el ser sumamente bueno dejara de crear otras cosas buenas, ¿por qué no redujo a la nada aquella materia, que era mala, para sustituirla por otra buena de la cual sacara todas las cosas? Porque no sería omnipotente si no fuera capaz de crear algo bueno sin ser ayudado por una materia no creada por Él.

Tales cavilaciones revolvía yo penosamente en mi corazón gravado por mordentes preocupaciones y por el temor a la muerte. Pero si bien cuando no daba aún con la verdad, tenía ya bien firme y estable en mi corazón la fe en tu Cristo, Salvador nuestro, como la profesa la Iglesia Católica; una fe informe todavía y fluctuante fuera de toda norma doctrinal. Con todo, no sólo no rechazaba mi alma esta fe, sino que al paso de los días se adentraba más en ella.

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