Santos Apóstoles · Kindle

Libro VII · Capítulo 6

Las confesiones · San Agustín de Hipona

Tramo 1 de 5

Letra pequeñaMedianaGrande

1. Ya me había yo desprendido de la falacia de la adivinación y había rechazado los impíos delirios de los matemáticos. Te alabe mi alma, Señor, desde sus más hondas intimidades, por tus misericordias. Pues, ¿quién puede apartarnos de la muerte del error sino la Vida que nunca muere y que ilumina la indigencia de las mentes sin necesidad de ninguna otra luz y que gobierna el mundo hasta en las hojas que se lleva el aire? Sí, fuiste tú y sólo tú el que me curaste de aquella obstinación con que había yo resistido a Vindiciano, el anciano sagaz y a Nebridio, el admirable joven, cuando frecuentemente me decían, aquél con vehemencia y éste con alguna vacilación, que no existe ninguna manera de predecir lo futuro y que las conjeturas humanas salen a veces acertadas por pura casualidad; que a fuerza de predecir tantas cosas algunas tienen que salir, sin que quienes las dicen realmente sepan lo que dicen y se topan con ellas simplemente por suerte y por no haber callado.

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