Santos Apóstoles · Kindle

Libro VIII · Capítulo 3

Las confesiones · San Agustín de Hipona

Tramo 3 de 3

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8. Esto mismo sucede en el deleite que es torpe y execrable; esto mismo en el que es lícito y permitido; esto mismo en la más pura, honesta y sincerísima amistad, y finalmente, esto mismo sucedió en la conversión de aquél que estaba muerto y resucitó, que se había perdido y apareció. Siempre a la mayor alegría precede mayor molestia. Mas ¿de qué proviene esto, Dios y Señor mío, cuando Vos no solamente sois para Vos mismo un sumo gozo inalterable y eterno, sino también algunas criaturas reciben de Vos y en Vos una alegría y felicidad perpetua? ¿En qué consiste que en las cosas de acá abajo hay esta alternativa de atrasos y adelantamientos, de enemistades y reconciliaciones? ¿Es acaso esta variedad propia de su ser y lo que solamente concedisteis a estas cosas cuando desde lo más alto de los cielos hasta lo más profundo de la tierra, desde el principio del tiempo hasta el fin de los siglos, desde el ángel supremo hasta el más vil gusanillo, desde el primer movimiento que hubo hasta el último que ha de haber, ordenasteis todos los géneros de bienes y todas vuestras obras cabales y perfectas, dándoles a todas sus convenientes lugares y distribuyéndolas en sus propios tiempos? ¡Ay de mí, Dios mío!, ¡qué investigable grandeza tenéis en las cosas grandes, y qué impenetrable profundidad en las pequeñas! ¡Vos nunca os apartáis de vuestras criaturas, y con todo eso, apenas andamos lo bastante para llegar a Vos!

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