Libro VIII · Capítulo 12
Las confesiones · San Agustín de Hipona
Tramo 4 de 6
No quise leer más adelante, ni tampoco era menester, porque luego que acabé de leer esta sentencia, como si se me hubiera infundido en el corazón un rayo de luz clarísima, se disiparon enteramente todas las tinieblas de mis dudas.
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