Santos Apóstoles · Kindle

Libro IX · Capítulo 8

Las confesiones · San Agustín de Hipona

Tramo 2 de 6

Letra pequeñaMedianaGrande

Vos, Señor, la creasteis, sin que tampoco supiesen su padre ni su madre qué tal sería en lo venidero aquella hija que les había nacido. La recta disciplina de Jesucristo, vuestro unigénito Hijo, régimen que observaba en la casa de sus fieles padres, que era una buena parte de vuestra Iglesia, fue quien la hizo instruirse en vuestro santo temor. Porque, a la verdad, no solía alabar tanto mi madre, Mónica, el cuidado que tenía su madre en orden a su educación y enseñanza, como el de una criada que había muy anciana, la cual en otro tiempo había traído también en brazos a su padre cuando era niño, como suelen las muchachas grandecillas traer los niños en brazos.

En atención a esto, como también por su ancianidad, y las loables costumbres que siempre había practicado en una casa tan cristiana, era muy querida y honrada de los amos.

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