Libro IX · Capítulo 9
Las confesiones · San Agustín de Hipona
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Finalmente, Señor, ya que por vuestra gracia permitís que os hablemos vuestros siervos, a todos nosotros, los que antes del sueño de su muerte vivíamos juntos y unidos también a Vos, después de recibida la gracia de vuestro Bautismo, nos cuidaba como si fuera madre de todos; y nos servía como si fuese hija de cada uno de nosotros.
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