Santos Apóstoles · Kindle

Libro IX · Capítulo 10

Las confesiones · San Agustín de Hipona

Tramo 4 de 4

Letra pequeñaMedianaGrande

rodeada y llena de gozos interiores, en el concepto de que la vida eterna sea tal cual ha sido este momento de clara inteligencia que hemos tenido suspirando, ¿no sería todo esto lo que se le promete, diciendo: Entra en el gozo de tu Señor? Pero esto ¿cuándo se cumplirá? ¿Será cuando se verifique el que todos resucitaremos, pero no todos seremos transformados?

25. Ve aquí con poca diferencia lo que entonces decíamos, aunque no fuese con estas mismas palabras ni del mismo modo que ahora. Pero bien sabéis, Señor, que aquel día en que estuvimos hablando de estas cosas, y que según las íbamos tratando, nos iba pareciendo más vil y despreciable este mundo con todos sus deleites, dijo mi madre entonces estas palabras: Hijo, por lo que a mí toca, ya ninguna cosa me deleita en esta vida. Yo no sé qué he de hacer de aquí en adelante en este mundo, ni para qué he de vivir aquí, no teniendo cosa alguna que esperar en este siglo. Una sola cosa había, por la cual deseaba detenerme algún poco de tiempo en esta vida, que era por verte católico cristiano, antes que muriese. Esto me lo ha concedido mi Dios más cumplidamente de lo que yo deseaba; pues, además de esto, te veo en el número y clase de aquéllos que, despreciando toda felicidad terrena, se dedican totalmente a su servicio. Pues ¿qué hago yo en este mundo?

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