Santos Apóstoles · Kindle

Libro IX · Capítulo 13

Las confesiones · San Agustín de Hipona

Tramo 4 de 5

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¿Quién podrá volverle la inocente sangre que derramó por nosotros?, ¿quién podrá restituirle el infinito precio con que nos compró y se hizo Señor de nosotros, para que intente arrancarnos de su poder y dominio? Pues a este Sacramento, que contiene el precio de nuestra redención, es al que mi madre y sierva vuestra tenía atada estrechamente su alma con el lazo de la fe. Nadie, pues, Dios mío, nadie rompa ese lazo separándola de vuestra protección. No se interponga a estorbarla el dragón infernal con sus violencias ni con sus astucias; es verdad que ella no responderá que no debe cosa alguna, tiene que satisfacer a vuestra justicia, temiendo ser convencida de lo contrario y venir a manos de su acusador astuto y malicioso; pero responderá que sus deudas se las ha perdonado aquel Señor a quien nadie puede restituir lo que pagó por nosotros sin deberlo.

36. Descanse eternamente en paz con su marido, que fue el único que tuvo, pues ni después de él conoció a otro, habiéndole servido de manera que al mismo tiempo que mereció mucho para con Vos por su paciencia, logró también ganarle para Vos.

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