Santos Apóstoles · Kindle

Libro X · Capítulo 2

Las confesiones · San Agustín de Hipona

Tramo 2 de 2

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Es certísimo, pues, que Vos, Señor, me conocéis claramente tal como soy; pero ya he dicho antes el provecho que espero sacar de confesarme a Vos. Así, no lo ejecuto con palabras ni voces formadas en mi boca, sino con palabras interiores de mi alma y clamores de mi pensamiento, que llegan a vuestros oídos. Si soy malo, no es otra cosa el confesarlo a Vos, que desagradarme de mí mismo; y si soy bueno, no es otra cosa el confesarlo a Vos que no atribuirme a mí mismo esa bondad, porque Vos sois el que dais vuestra bendición al justo, haciendo Vos mismo que lo sea el que antes era pecador y malo. Así, Dios mío, estas Confesiones que hago delante de Vos, las hago al mismo tiempo callando y no callando, porque si calla el ruido de la voz exterior, no calla mi corazón, ni cesa de clamar. Ni yo hablo ni comunico a los hombres alguna cosa buena que Vos antes no la hayáis oído de mí; ni tampoco pudiera ser que Vos la oyerais de mí si Vos mismo no me la hubierais dicho o inspirado.

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