Santos Apóstoles · Kindle

Libro X · Capítulo 3

Las confesiones · San Agustín de Hipona

Tramo 1 de 3

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3. ¿Qué me importa a mí que oigan o no los hombres las Confesiones mías, como si ellos hubieran de sanar todas las dolencias de mi alma, siendo ellos tan deseosos de saber de la vida ajena como desidiosos para enmendar la suya? ¿Para qué desean oír de mí lo que soy, no queriendo escuchar de Vos lo que son ellos? Mas cuando me oigan hablar de mí mismo, ¿de dónde saben ellos si yo les digo la verdad, siendo así que ninguno de los hombres puede saber lo que pasa en el interior de cada uno, sino el espíritu humano que está en el hombre mismo? Pero si os oyeran hablar de ellos mismos, no pudieran decir nunca: el Señor nos engaña, o esto es mentira.

Porque oír ellos lo que decís de ellos mismos, ¿qué otra cosa es sino conocerse a sí mismos? ¿Y quién es el que habiendo llegado a este conocimiento, se atrevió a decir: es falso esto que conozco, sino mintiendo él mismo?

Mas como es propio de la caridad hacer que todos los que ella une de modo que tengan un solo corazón se crean mutuamente todas las cosas unos a otros, yo, Señor, también os hago mi confesión, de tal modo que pueda llegar a noticia de los hombres, aunque no pueda hacerles demostración de que os confieso realmente la verdad, porque estoy seguro que me creerán todos aquéllos a quienes la caridad anima y les abre los oídos.

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