Libro X · Capítulo 10
Las confesiones · San Agustín de Hipona
Tramo 2 de 2
¿De dónde, pues, han venido estas ciencias y por dónde han entrado en mi memoria? Lo ignoro, porque cuando las aprendí, no fue dando crédito a lo que otros me dijeron, sino que yo mismo las descubrí en mi alma desde luego y, habiéndolas aprobado como verdaderas, las encomendé a la memoria, como depositándolas allí para volverlas a sacar cuando quisiese. Luego estaban dentro de mi alma aun antes de que yo las aprendiese, pero todavía no estaban en mi memoria. Pues ¿dónde estaban? Y si no, ¿por qué las reconocí luego que me hablaron de ellas y por qué dije: Esto es así, esto es verdad, sino porque ya estaban en mi memoria, aunque tan escondidas y encerradas en sus senos profundísimos y ocultísimos, que si alguno no las excitara ni me hubiera hablado de ellas, puede ser que jamás se me hubieran ofrecido al pensamiento?
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