Santos Apóstoles · Kindle

Libro X · Capítulo 16

Las confesiones · San Agustín de Hipona

Tramo 3 de 4

Letra pequeñaMedianaGrande

Pues ¿qué es lo que tengo de decir cuando me consta con certeza que yo mismo me acuerdo de mi olvido? ¿Por ventura he de decir que no está en mi memoria aquello de que me acuerdo, o bien que, para no olvidarme está el olvido en mi memoria? Lo uno y lo otro es un absurdo muy grande. Veamos, pues, lo tercero que antes insinué. ¿Cómo he de decir y asegurar por cierto que, cuando hago memoria del olvido, no es el olvido mismo, sino una imagen suya la que está y se presenta en mi memoria? ¿Cómo, pues, tengo de decir esto, cuando por otra parte sabemos que para imprimirse en la memoria la imagen de cualquier cosa es necesario que antes esté presente aquella cosa misma, de la cual pueda quedar la imagen impresa en la memoria? Porque así sucede para acordarme de la ciudad de Cartago, así me acuerdo de los lugares en que he estado, así de los rostros humanos que he visto y de las cosas que se dan a conocer por los demás sentidas, y así, finalmente, es como me acuerdo de la salud o del dolor del mismo cuerpo.

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