Santos Apóstoles · Kindle

Libro X · Capítulo 16

Las confesiones · San Agustín de Hipona

Tramo 4 de 4

Letra pequeñaMedianaGrande

Cuando estas cosas estuvieron presentes, cogió de ellas la memoria unas imágenes que pudiese yo después mirar y tener presentes, y usar de ellas en lo interior de mi alma, cuando tuviese que acordarme de aquellas cosas, aunque ausentes. Luego, si el olvido, no por sí mismo, sino por medio de una imagen suya, se tiene en la memoria, es necesario que antes estuviese el mismo olvido presente, para que se quedase en la memoria su imagen. Cuando estaba presente el mismo olvido, ¿cómo podía delinear en mi memoria su imagen cuando aun aquello que encuentra ya delineado lo borra con su presencia el olvido? No obstante, de cualquier modo que esto suceda, y aunque este modo con que el olvido está presente a la memoria no pueda comprenderse ni explicarse, estoy muy cierto de que me acuerdo aun del mismo olvido, aunque él es el que quita de nuestra memoria las especies o imágenes que para acordarnos teníamos en ella.

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