Libro X · Capítulo 33
Las confesiones · San Agustín de Hipona
Tramo 3 de 3
Llorad conmigo, y llorad por mí todos los que dentro de vuestros corazones tratáis algo de espíritu y de virtud, de donde proceden las obras exteriores, porque a los demás que no tratáis de esto, tampoco os moverá la situación y estado en que me hallo.
Pero Vos, Señor y Dios mío, oídme, miradme, vedme, apiadaos de mí y sanadme Vos, a cuyos ojos son patentes las dudas y congojas con que lidio, y esto mismo es la dolencia que padezco.
Siguiente capítuloÚltimo tramo abierto guardado si su navegador acepta cookies. También puede guardar esta página en favoritos.