Libro XI · Capítulo 26
Las confesiones · San Agustín de Hipona
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Por eso me ha parecido a mí que el tiempo no es otra cosa que una distensión; pero ¿de qué? No lo sé; y maravilla será, si no es de la misma alma.
Pues ¿qué es lo que mido, os ruego, Dios mío, cuando digo indeterminadamente: «Más largo es este tiempo que aquél», o también determinadamente: «El doble es este tiempo que aquél»? El tiempo mido: lo sé; pero ni mido el futuro, que todavía no es; ni mido el presente, que no se extiende por ningún espacio; ni el pasado, que ya no es. ¿Qué mido, pues? ¿Tal vez los tiempos que pasan, no los pasados? Que así lo tengo dicho (nn. 21, 27).
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