Libro XII · Capítulo 1
Las confesiones · San Agustín de Hipona
Tramo 1 de 1
1. Muchas cosas anhela mi corazón, Señor, en esta pobreza de mi vida, impulsado por las palabras de vuestra santa Escritura. Y por eso generalmente la escasez de la humana inteligencia es abundante en palabras: porque más se habla al investigar que al hallar; y más se tarda en pedir que en alcanzar; y más trabaja la mano en llamar que en recibir.
Tenemos una promesa: ¿quién la hará fallida? Si Dios está por nosotros, ¿quién contra nosotros? (Rom., 8, 31). Pedid y recibiréis; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá: Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, le abrirán (Mt., 7, 7-8). Promesas vuestras son: y ¿quién temerá ser engañado cuando promete la Verdad?
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