Libro XII · Capítulo 7
Las confesiones · San Agustín de Hipona
Tramo 1 de 1
7. Y ¿de dónde «de algún modo era», si no era de Vos, de quien reciben el ser todas las cosas en todo cuanto son? Pero tanto más distantes de Vos cuanto más desemejantes; pues no es por distancia de lugares.
Así, pues, Vos, Señor, que no sois unas veces de un modo y otras de otro, sino lo mismo, lo mismo, lo mismo: Santo, Santo, Santo, Señor Dios omnipotente (Apoc., 4, 8) en el Principio (Gen., 1, 1) que procede de Vos, que nació de vuestra sustancia, hicisteis algo de la nada. Porque hicisteis el cielo y la tierra; no de Vos, pues habría algo igual a vuestro Unigénito, y, por tanto, a Vos; y en ningún modo fuera justo que fuese igual a Vos lo que no fuera de vuestra sustancia. Y fuera de Vos, otra cosa no había de donde los hicierais, ¡oh Dios, Trinidad una y Unidad trina!; y, por tanto, de la nada hicisteis el cielo y la tierra: una cosa grande y otra pequeña; porque sois omnipotente y bueno para hacer todas las cosas buenas, el cielo grande y la tierra pequeña. Erais Vos, y fuera de Vos, la nada, de donde hicisteis el cielo y la tierra, dos cosas: una, sobre la cual estáis Vos; otra, debajo de la cual no hay nada.
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