Libro XII · Capítulo 13
Las confesiones · San Agustín de Hipona
Tramo 1 de 1
16. Esto es lo que por ahora entiendo, Dios mío, cuando oigo a vuestra Escritura que dice: En el Principio hizo Dios el cielo y la tierra; mas la tierra era invisible e incompuesta, y había tinieblas sobre el abismo; y no menciona qué día hicisteis; así por ahora lo entiendo, refiriéndolo a aquel cielo del cielo, cielo intelectual donde el entender es conocer de una vez, no parcialmente (1 Cor., 1 12) no en enigma, no por espejo, sino totalmente, en manifestación, cara a cara, (l. c.); no ahora esto, ahora aquello, sino, como he dicho, conocer de una vez, sin vicisitud alguna de tiempos; y refiriéndolo a aquella tierra invisible e incompuesta, sin vicisitud alguna de tiempos, la cual suele tener ahora esto ahora aquello, porque donde no hay forma alguna, en ninguna parte hay esto ni aquello.
Por razón de estas criaturas, la una desde el principio formada y la otra totalmente informe; aquélla cielo, pero cielo del cielo, y ésta tierra, pero tierra invisible e incompuesta: por razón de estas dos entiendo por ahora, Dios mío, que sin hacer mención de días, dice vuestra Escritura: En el principio hizo Dios el cielo y la tierra; porque inmediatamente añadió de qué tierra hablaba. Y como el segundo día refiere que fue hecho firmamento y llamado cielo, da a entender de qué cielo habló primeramente sin mención de días.
Siguiente capítuloCapítulo anteriorÚltimo tramo abierto guardado si su navegador acepta cookies. También puede guardar esta página en favoritos.