Libro XII · Capítulo 15
Las confesiones · San Agustín de Hipona
Tramo 5 de 5
–Pues ¿cuál de las cosas que mi corazón clamó al Señor, cuando oía interiormente la voz de su alabanza (Ps., 25, 7), cuál de ellas, finalmente, protestáis que es falsa? ¿Acaso que existía la materia informe, en la cual, porque no había forma alguna, no había ningún orden? Pero donde no hay ningún orden no podía haber vicisitud alguna de tiempo. Y, sin embargo, esta nonada, por cuanto no era pura nada, ciertamente, procedía de Aquél de quien procede cuanto es, cuanto en alguna manera es algo.
–Eso tampoco lo negamos –dicen.
Siguiente capítuloÚltimo tramo abierto guardado si su navegador acepta cookies. También puede guardar esta página en favoritos.