Libro XII · Capítulo 28
Las confesiones · San Agustín de Hipona
Tramo 2 de 2
Y entre los que por la frase «En el principio» entienden que «en la Sabiduría hizo el cielo y la tierra», uno de ellos cree que por el cielo y la tierra es la materia creable del cielo y la tierra [materia prima] la que así es designada; otro cree que son las naturalezas ya formadas y distintas; otro, que con el nombre cielo lo es una naturaleza ya formada, la espiritual, y con el nombre tierra, otra informe, la materia corpórea.
Mas los que en los nombres cielo y tierra entienden la materia todavía informe, ni aun éstos lo entienden de la misma manera, sino uno: «de donde fuese acabada la creación inteligible y la sensible»; otro, solamente: «de donde fuese acabada esta mole sensible que en su espacioso seno contiene todas las naturalezas sensibles y manifiestas».
Ni los que creen que en este pasaje son apellidados cielo y tierra las criaturas ya dispuestas y distribuidas opinan del mismo modo, sino que el uno entiende la creación invisible y la visible; el otro, solamente la visible, en la cual vemos el cielo luminoso y la tierra oscura y los seres que en ellos se contienen.
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