Libro XIII · Capítulo 5
Las confesiones · San Agustín de Hipona
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6. He aquí que en enigma aparece ante mí la Trinidad, que sois Vos, Dios mío. Porque Vos, Padre, en el principio de nuestra Sabiduría, que es vuestra Sabiduría nacida de Vos e igual y coeterna con Vos, esto es, en vuestro Hijo, hicisteis el cielo y la tierra. Y muchas cosas hemos dicho del cielo del cielo y de la tierra invisible e incompuesta, y del abismo tenebroso, en orden a los desfallecimientos vagarosos de la naturaleza espiritual informe, si no se hubiera convertido hacia Aquél por quien era una cierta manera de vida, y por iluminación llegara a ser vida hermosa y fuera cielo del cielo, de aquel cielo que entre agua y agua fue hecho después (Gen., 1, 6-8).
Y tenía ya al Padre en el nombre a Dios que hizo estas cosas; y al Hijo en el nombre del Principio en que las hizo; y creyendo como creo que mi Dios es Trinidad, buscaba en vuestras santas palabras, y he aquí que vuestro Espíritu se cernía sobre las aguas. He aquí la Trinidad, mi Dios, Padre, e Hijo y Espíritu Santo, Creador de toda criatura.
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