Santos Apóstoles · Kindle

Libro XIII · Capítulo 17

Las confesiones · San Agustín de Hipona

Tramo 1 de 2

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20. ¿Quién congregó las aguas amargas, que son los mundanos, en una sociedad? Porque uno mismo es el fin de ellos: la felicidad terrena y temporal, por la cual hacen todas las cosas, aunque fluctúen en innumerable variedad de cuidados. ¿Quién, Señor, sino Vos, que dijisteis que se congregasen todas las aguas en un solo lugar y apareciese la tierra seca (Gen., 1, 9) sedienta de Vos? Porque vuestro es también el mar, y Vos lo hicisteis, y vuestras manos formaron la tierra seca (Ps., 94, 51). Que no la amargura de las voluntades, sino la reunión de los aguas recibe el nombre de mar. Porque Vos refrenáis también las malas concupiscencias de las almas, y les fijáis límites hasta donde podrán avanzar las aguas, de modo que sus olas se rompan sobre sí mismas, y así hacéis el mar, según la ordenación de vuestro imperio sobre todas las cosas.

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