Santos Apóstoles · Kindle

Libro XIII · Capítulo 20

Las confesiones · San Agustín de Hipona

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26. Conciba también el mar y dé a luz obras vuestras, y las aguas produzcan reptiles de almas vivientes (Gen., 1, 20). Porque separando lo precioso de lo vil, os habéis hecho boca de Dios (Jer., 15, 19), por la cual dijese Él: Produzcan las aguas –no el alma viviente, que la tierra producirá (Gen., 1, 24), sino– reptiles de alma viviente y volátiles que vuelen sobre la tierra. Porque es así que vuestros sacramentos, oh Dios, por obra de vuestros santos [Apóstoles] se deslizaron como reptiles en medio de las olas de las tentaciones del siglo, para imbuir a las gentes en vuestro nombre con vuestro bautismo. Y con esto se obraron grandiosidades maravillosas, como grandes cetáceos, y las voces de vuestros mensajeros, aleteando sobre la tierra junto al firmamento de vuestro Libro, que tenían delante como autoridad bajo el cual volasen a donde quiera que fuesen. Porque no son lenguajes ni palabras cuya voz no se entienda, cuando a toda la tierra llegó su sonido, y hasta los confines del orbe de la tierra sus palabras (Ps., 18, 4), porque Vos, Señor, bendiciéndolas, las multiplicasteis.

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