Santos Apóstoles · Kindle

Libro XIII · Capítulo 26

Las confesiones · San Agustín de Hipona

Tramo 3 de 3

Letra pequeñaMedianaGrande

–Porque él mismo continúa diciendo: No porque yo busco el don, sino porque deseo el fruto. He aprendido de Vos, Dios mío, a distinguir entre el don y el fruto. Don es la cosa misma que da el que comunica estas cosas necesarias, como es dinero, comida, bebida, vestido, techo, socorro; fruto, empero, es la buena y recta voluntad del donante. Porque no dice solamente el Maestro bueno (Mt., 10, 41-42): El que recibe a un profeta; sino añadió: a título de profeta. Ni dice solamente: El que recibe a un justo; sino añadió: a título de justo: puesto que así es como aquél recibirá recompensa de profeta, y éste recompensa de justo. Ni solamente dice: Quien diere de beber un vaso de agua fría a uno de mis pequeñuelos; sino añadió: sólo que sea a título de discípulo; y así agrega: En verdad os digo que no perderá su recompensa.

El don es recibir a un profeta, recibir a un justo, ofrecer un vaso de agua fría a un discípulo; el fruto es hacerlo a título de profeta, a título de justo, a titulo de discípulo.

Con el fruto es alimentado Elías por la viuda, sabedora de que alimentaba a un varón de Dios; pero con el don era alimentado por el cuervo (1 Reyes, 17, 6-16); y no el Elías interior, sino el exterior, que también era el que, por falta de tal manjar, podría fenecer.

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