Santos Apóstoles · Kindle

Libro XIII · Capítulo 26

Las confesiones · San Agustín de Hipona

Tramo 1 de 3

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39. Aliméntanse con estos manjares los que en ellos se gozan. Mas no se gozan en ellos aquellos cuyo dios es el vientre (Fil., 3, 19). Porque tampoco en aquellos que los ofrecen son el fruto los dones que ofrecen, sino el espíritu con que los ofrecen. Y así, aquel Apóstol que servía a Dios, no a su vientre (Rom., 16, 18), veo claramente de qué se goza; lo veo, y con él me congratulo en extremo. Porque había recibido de los filipenses lo que por Epafrodito le habían enviado; pero con todo, veo de qué se goza; y aquello de que se goza es lo mismo de que se alimenta; porque hablando en verdad, dice: Magníficamente me gocé en el Señor de que ya por fin ha retoñado el interés que por mi sentís, como ya lo sentíais, pero habíais tomado hastío (Fil., 4, 10). Los filipenses, pues, por el largo hastío se habían marchitado y casi secado, sin dar este fruto de la buena obra; y Pablo se goza por ellos, porque han rebrotado, no por sí mismo, porque socorrieran su indigencia. Por eso añade a continuación: No lo digo porque algo me falte, pues yo aprendí a bastarme con lo que tengo. Sé tener menos y sé también tener abundancia; en todo caso y en todas las cosas he aprendido a estar harto y a estar hambriento, a estar sobrado y a padecer penuria. Todo lo puedo en Aquél que me conforta (Fil., 4, 11-13).

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