Santos Apóstoles · Kindle

Libro XIII · Capítulo 34

Las confesiones · San Agustín de Hipona

Tramo 2 de 2

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Y en seguida renovasteis a vuestra imagen y semejanza el alma sometida exclusivamente a Vos, y no necesitada de ejemplo humano alguno para imitarlo (§ 32). Y subordinasteis a la prestancia del entendimiento la actividad racional como al varón la mujer (§ 33 y 47).

Y quisisteis que todos vuestros ministerios, necesarios para perfeccionar a los fieles en esta vida, fuesen socorridos por los mismos fieles, cuanto a las necesidades temporales, con obras fructuosas para el futuro (§ 39 y 41).

Todas estas cosas vemos, y son en gran manera buenas; porque en nosotros las veis Vos, que nos disteis el Espíritu con que las viésemos y en ellas os amásemos (§ 46).

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