Santos Apóstoles · Kindle

Libro I · Capítulo 20

La imitación de Cristo · Tomás de Kempis

Del amor a la soledad y al silencio

Tramo 3 de 3

Letra pequeñaMedianaGrande

Los deseos sensuales nos llevan a pasatiempos; mas, pasada aquella hora, ¿qué nos queda sino pesadumbre de conciencia y derramamiento de corazón?

La salida alegre causa muchas veces triste vuelta, y la alegre trasnochada hace triste mañana. Así, todo gozo carnal entra blandamente; mas, al cabo, muerde y mata.

¿Qué puedes ver en otro lugar que aquí no veas? Aquí ves el cielo y la tierra y todos los elementos, y de estos fueron hechas todas las cosas.

[8] ¿Qué puedes ver en algún lugar que permanezca mucho tiempo debajo del sol?

¿Piensas, acaso, satisfacer tu apetito? Pues no lo alcanzarás.

Si vieses todas las cosas delante de ti, ¿qué sería sino una vana visión?

Alza tus ojos a Dios en el cielo y ruega por tus pecados y negligencias.

Deja lo vano a los vanos, y tú ten cuidado de lo que te manda Dios.

Cierra tu puerta sobre ti y llama a tu amado Jesús; permanece con Él en tu aposento, que no hallarás en otro lugar tanta paz.

Si no salieras ni oyeras noticias, mejor perseverarías en santa paz. Pues te huelgas de oír algunas veces novedades, conviénete sufrir inquietudes de corazón.

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