Santos Apóstoles · Kindle

Libro I · Capítulo 25

La imitación de Cristo · Tomás de Kempis

De la fervorosa enmienda de toda nuestra vida

Tramo 4 de 4

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Entonces, ni se alegra en lo mucho, ni se entristece por lo poco; mas pónese entera y confiadamente en Dios, el cual lo es todo en todas las cosas, para quien ninguna perece ni muere, sino que todas viven y le sirven sin tardanza.

[11] Acuérdate siempre del fin, y que el tiempo perdido jamás vuelve. Nunca alcanzarás las virtudes sin cuidado y diligencia.

Si comienzas a ser tibio, comenzará a irte mal.

Mas si te excitares al fervor, hallarás gran paz, y sentirás el trabajo muy ligero por la gracia de Dios y por el amor de la virtud.

El hombre fervoroso y diligente, a todo está dispuesto.

Mayor trabajo es resistir a los vicios y pasiones que sudar en los trabajos corporales.

El que no evita los defectos pequeños, poco a poco cae en los grandes.

Te alegrarás siempre a la noche si gastares bien el día.

Vela sobre ti, despiértate a ti, amonéstate a ti y sea de los otros lo que fuere, no te descuides de ti.

Tanto aprovecharás cuando más fuerza te hicieres. Amén.

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