Libro II · Capítulo 12
La imitación de Cristo · Tomás de Kempis
Del camino real de la santa cruz
Tramo 2 de 6
Ve donde quisieres, busca lo que quisieres y no hallarás más alto camino en lo alto, ni más seguro en lo bajo, sino la vía de la santa cruz.
Dispón y ordena todas las cosas según tu querer y parecer, y no hallarás sino que has de padecer algo, o de grado o por fuerza, y así siempre hallarás la cruz.
Pues o sentirás dolor en el cuerpo o padecerás la tribulación en el espíritu.
[4] A veces te dejará Dios, a veces te perseguirá el prójimo y, lo que peor es, muchas veces te descontentarás de ti mismo y no serás aliviado ni refrigerado con ningún remedio ni consuelo; mas conviene que sufras hasta cuando Dios quisiere.
Porque quiere Dios que aprendas a sufrir la tribulación sin consuelo y que te sujetes del todo a Él y te hagas más humilde con la tribulación.
Ninguno siente así de corazón la pasión de Cristo como aquel a quien acaece sufrir cosas semejantes.
Así, que la cruz siempre está preparada y te espera en cualquier lugar; no puedes huir dondequiera que fueres porque dondequiera que vayas llevas a ti contigo, y siempre te hallarás a ti mismo.
Vuélvete arriba, vuélvete abajo, vuélvete fuera, vuélvete dentro, y en todo esto hallarás cruz. Y es necesario que en todo lugar tengas paciencia, si quieres tener paz interior y merecer perpetua corona.
[5] Si de buena voluntad llevas la cruz, ella te llevará y guiará al fin deseado, adonde será el fin del padecer, aunque aquí no lo sea.
Si contra tu voluntad la llevas, cárgaste y hácestela más pesada, y, sin embargo, conviene que la sufras.
Si desechas una cruz, sin duda hallarás otra, y puede ser que más grave.
[6] ¿Piensas tú escapar de lo que ninguno de los mortales pudo librarse?
¿Quién de los santos estuvo en el mundo sin cruz y tribulación?
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