Libro III · Capítulo 4
La imitación de Cristo · Tomás de Kempis
Que debemos andar con verdad y humildad delante de Dios
Tramo 2 de 2
Estos muchas veces caen en grandes tentaciones y pecados, por su soberbia y curiosidad, porque Yo les soy contrario.
[4] Teme los juicios de Dios; espántate de la ira del Omnipotente, y no quieras escudriñar las obras del Altísimo, sino examina tus maldades, en cuántas cosas pecaste y cuántas buenas obras dejaste por negligencia.
Algunos tienen su devoción solamente en los libros; otros, en las imágenes, y otros, en señales y figuras exteriores.
Algunos me traen en la boca, pero pocos en el corazón.
Hay otros que, alumbrado el entendimiento y purificado el afecto, suspiran siempre por las cosas eternas; oyen con pena las terrenas y con dolor sirven a las necesidades de la naturaleza; y estos sienten lo que habla en ellos el Espíritu de la Verdad, porque les enseña a despreciar lo terreno y amar lo celestial, aborrecer el mundo y desear el cielo de día y de noche.
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