Libro III · Capítulo 14
La imitación de Cristo · Tomás de Kempis
Que se han de considerar los secretos juicios de Dios para que no nos envanezcamos
Tramo 2 de 2
Todo el mundo no ensoberbecerá a aquel a quien sujeta la verdad; ni se moverá, por mucho que le alaben, el que tiene firme toda su esperanza en Dios.
Porque también todos esos mismos que hablan son nada, pues con el sonido de las palabras fallecerán; «pero la verdad del Señor permanece para siempre» (Sal 116,2).
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