Libro III · Capítulo 26
La imitación de Cristo · Tomás de Kempis
De la excelencia del espíritu libre, la cual se alcanza mejor con la oración humilde que con la lectura
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No es lícito dejarlo todo, porque se ha de sustentar la naturaleza; pero la ley santa prohíbe buscar lo superfluo y lo que más deleita, porque de otro modo la carne se rebelaría contra el espíritu.
Ruégote, Señor, que me rija y enseñe tu mano en estas cosas, para que en nada me exceda.
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