Libro III · Capítulo 28
La imitación de Cristo · Tomás de Kempis
Contra las lenguas de los maldicientes
Tramo 1 de 1
Jesucristo.– [1] Hijo, no te enojes si algunos tuvieren mala opinión de ti y dijeren lo que no quisieras oír.
Tú debes sentir de ti peores cosas y tenerte por el más flaco de todos.
Si andas dentro de ti, no harás mucho caso de las palabras que vuelan.
No es poca prudencia callar en el tiempo adverso, y volverse a mí de corazón, y no turbarse por los juicios humanos.
[2] No esté tu paz en la boca de los hombres, pues si pensaren de ti bien o mal no serás por eso otro hombre.
¿Dónde está la verdadera paz y la verdadera gloria? ¿Acaso no está en mí?
Y el que no desea contentar a los hombres ni teme desagradarlos, gozará de mucha paz.
Del desordenado amor y vano temor nace todo desasosiego del corazón y toda distracción de los sentidos.
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