Libro III · Capítulo 47
La imitación de Cristo · Tomás de Kempis
Que todas las cosas pesadasse deben sufrir por la vida eterna
Tramo 2 de 2
No es cosa de poco momento ganar o perder el reino de Dios.
Levanta, pues, tu rostro al cielo; mírame a mí, y conmigo a todos mis santos, los cuales tuvieron graves combates en este siglo; ahora se regocijan y están consolados y seguros; ahora descansan en paz y permanecerán conmigo sin fin en el reino de mi Padre.
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