Libro III · Capítulo 48
La imitación de Cristo · Tomás de Kempis
Del día de la eternidad y de las angustias de esta vida
Tramo 3 de 3
Porque de las cosas que amo, de esas hablo y oigo con gusto, y llevo conmigo a mi casa sus imágenes.
Pero bienaventurado aquel que por tu amor da repudio a todo lo creado, que hace fuerza a su natural y crucifica con el fervor del espíritu los apetitos carnales para que, serenada su conciencia, te ofrezca oración pura y sea digno de estar entre los coros angélicos, desechadas dentro y fuera de sí todas las cosas terrenas.
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