Santos Apóstoles · Kindle

Libro III · Capítulo 52

La imitación de Cristo · Tomás de Kempis

Que el hombre no se repute por digno de consuelo, sino de castigo

Tramo 2 de 2

Letra pequeñaMedianaGrande

De la verdadera contrición y humildad de corazón nace la esperanza de ser perdonado, se reconcilia la conciencia turbada, repárase la gracia perdida, se defiende el hombre de la ira venidera y se juntan en santa paz Dios y el alma arrepentida.

[4] El humilde arrepentimiento de los pecados es para ti, Señor, sacrificio muy acepto, que huele más suavemente en tu presencia que el incienso.

Este es también el perfume agradable que tú quisiste se derramase sobre tus sagrados pies, porque nunca desechaste el corazón contrito y humillado.

Allí está el lugar del refugio para el que huye del enemigo; allí se enmienda y limpia lo que en otro lugar se erró y se manchó.

Siguiente capítulo

Último tramo abierto guardado si su navegador acepta cookies. También puede guardar esta página en favoritos.