Santos Apóstoles · Kindle

Libro III · Capítulo 53

La imitación de Cristo · Tomás de Kempis

Que la gracia de Dios no se mezcla con el gusto de las cosas terrenas

Tramo 2 de 2

Letra pequeñaMedianaGrande

De este amor desordenado que se tiene el hombre a sí mismo depende casi todo lo que se ha de vencer radicalmente; vencido y señoreado este mal, luego hay gran paz y sosiego.

Mas porque pocos trabajan en morir perfectamente a sí mismos, y no salen enteramente de su propio amor, por eso se quedan enredados en sus afectos y no se pueden levantar sobre sí en espíritu.

Pero el que desea andar libre conmigo, es necesario que mortifique todas sus malas y desordenadas aficiones, y que no se pegue a criatura alguna con amor de concupiscencia.

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