Santos Apóstoles · Kindle

Libro III · Capítulo 56

La imitación de Cristo · Tomás de Kempis

Que debemos negarnos a nosotros mismos y asemejarnos a Cristo por la cruz

Tramo 2 de 2

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«El que abraza mis mandamientos y los guarda, ese es el que te ama; y yo lo amaré y me manifestaré a él» (Jn 14,21), y le haré sentar conmigo en el reino de mi Padre.

El alma.– [4] Señor, Jesús, como lo dijiste y prometiste, así se haga y pueda yo merecerlo; recibí de tu mano la cruz; yo la llevaré hasta la muerte así como tú me la pusiste.

Verdaderamente, la vida del buen religioso es cruz, pero guía al paraíso.

Ya hemos comenzado; no se debe volver atrás, ni conviene dejarla.

[6] ¡Ea!, hermanos, vamos juntos; Jesús será con nosotros.

Por Jesús tomamos esta cruz, por Jesús perseveremos en ella.

Será nuestro auxiliador el que es nuestro capitán y fue nuestro ejemplo.

Mirad a nuestro Rey, que va delante de nosotros y peleará por nosotros.

Sigámosle varonilmente; nadie tema los terrores; estamos preparados «a morir con ánimo en la batalla, y no demos tal afrenta a nuestra gloria que huyamos» (1Mac 9,10) de la cruz.

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