Libro III · Capítulo 58
La imitación de Cristo · Tomás de Kempis
Que no se deben escudriñar las cosas altas y los juicios ocultos de Dios
Tramo 4 de 4
Gran cosa es ser en el cielo siquiera el menor, donde todos son grandes, porque «todos se llamarán» y serán «hijos de Dios» (Rom 9,26).
«El menor será grande entre mil, y el pecador de cien años morirá» (Is 60,22; 65,20).
Pues cuando preguntaron los discípulos quién fuese mayor en el reino de los cielos, tuvieron esta respuesta:
«Si no hiciereis y os volviereis como niños, no entraréis en el reino de los cielos».
«Por eso, cualquiera que se humillare como niño, aquel será el mayor en el reino de los cielos» (Mt 18,3).
[10] ¡Ay de aquellos que se desdeñan de humillarse de voluntad con los pequeñitos, porque la puerta humilde y angosta del reino celestial no les permitirá entrar!
«¡Ay también de los ricos que tienen aquí sus deleites» (Lc 6,24), porque cuando entraren los pobres en el reino de Dios, quedarán ellos fuera llorando!
Alegraos los humildes y regocijaos «los pobres, que vuestro es el reino de Dios» (Lc 6,20), con tal que andéis en el camino de la verdad.
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