Parte 1 · Capítulo 2
Introducción a la vida devota · San Francisco de Sales
PROPIEDAD Y EXCELENCIA DE LA DEVOCIÓN
Tramo 3 de 3
Contempla la escala de Jacob, que es una viva imagen de la vida devota: los dos largueros por entre los cuales se sube y que sostienen los escalones, representan la oración, que nos obtiene el amor de Dios y los sacramentos que lo confieren; los escalones no son otra cosa que los diversos grados de caridad, por los cuales se va de virtud en virtud, ya sea descendiendo, por la acción, a socorrer y a sostener al pobre, ya sea subiendo, por la contemplación, a la unión amorosa con Dios. Te ruego ahora que contemples quiénes están en la escala; son hombres, con corazón de ángeles, o ángeles con cuerpo humano; no son jóvenes, pero lo parecen, porque están llenos de vigor y de agilidad espiritual; tienen alas, para volar, y se lanzan hacia Dios, por la santa oración, mas también tienen pies, para andar entre los hombres, en santa y amigable conversación. Sus rostros aparecen bellos y alegres, porque todo lo reciben con dulzura y suavidad; sus piernas, sus brazos y sus cabezas están enteramente al descubierto, porque sus pensamientos, sus afectos y sus actos no tienden a otra cosa que a complacer. Lo restante de su cuerpo está vestido, pero con elegante y ligero ropaje, porque es cierto que usan del mundo y de sus cosas, pero de una manera pura y sincera, tomando estrictamente lo que exige su condición.
Créeme, amada Filotea, la devoción es la dulzura de las dulzuras y la reina de las virtudes, porque es la perfección de la caridad. Si la caridad es la leche, la devoción es la nata; si es una planta, la devoción es la flor; si es una piedra preciosa, la devoción es el brillo; si es un bálsamo precioso, la devoción es el aroma, el aroma de suavidad que conforta a los hombres y regocija a los ángeles.
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