Parte 1 · Capítulo 4
Introducción a la vida devota · San Francisco de Sales
DE LA NECESIDAD DE UN DIRECTOR PARA ENTRAR Y AVANZAR EN LA DEVOCIÓN
Tramo 3 de 3
Háblale con el corazón abierto, con toda sinceridad y fidelidad, y manifiéstale claramente lo bueno y lo malo, sin fingimiento ni disimulación, y, por este medio, el bien será examinado, y quedará más asegurado, y el mal será remediado y corregido; te sentirás aliviada y regulada en los consuelos. Ten, pues, en él una gran confianza y, a la vez, una santa reverencia, de suerte que la reverencia no disminuya la confianza, y la confianza no impida la reverencia. Confía en él, con el respeto de una hija para con su padre, y respétalo con la confianza de un hijo para con su madre: en una palabra, esta amistad ha de ser fuerte y dulce, toda ella santa, toda sagrada, toda divina, toda espiritual.
Y, para esto, escoge uno entre mil, dice Ávila, y añado yo: entre diez mil, porque son muchos menos de lo que parece los capaces de desempeñar bien este oficio. Ha de estar lleno de caridad, de ciencia, de prudencia: si le falta una sola de estas tres cualidades, es muy grande el peligro. Pero, te lo repito de nuevo, pídelo a Dios, y, una vez lo hayas alcanzado, sé constante, no busques otros, sino camina con sencillez, humildad y confianza, y tendrás un viaje feliz.
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