Parte 1 · Capítulo 9
Introducción a la vida devota · San Francisco de Sales
Meditación 1ª : DE LA CREACIÓN
Tramo 2 de 2
5. No quiero, en adelante, complacerme más en mí misma, ya que, por mi parte, nada soy. ¿
De qué te glorias, ¡oh! polvo y ceniza? 0 mejor dicho, ¿de qué te ensalzas, ¡oh¡ verdadero nada? Para humillarme, quiero hacer tal o cual cosa, soportar este o aquel desprecio. Deseo cambiar de vida, seguir, en adelante, a mi Creador, y honrarme con la condición del ser que Él me ha dado, empleándola toda en obedecer a su voluntad, por los medios que me serán enseñados, acerca de los cuales preguntaré a mi padre espiritual.
CONCLUSIÓN. 1. Da gracias a Dios. «Bendice, ¡ oh alma mía!, a tu Dios y que todas mis entrañas alaben su santo Nombre», porque su bondad me ha sacado de la nada y su misericordia me ha creado.
2. Hazle ofrenda. ¡Oh Dios mío!, te ofrezco el ser que me has dado, con todo mi corazón; te lo dedico y te lo consagro.
3. Ruega. ¡Oh Dios mío!, robustéceme en estos afectos y en estas resoluciones; ¡oh Virgen Santísima!, recomiéndalas a la misericordia de tu Hijo, con todos aquellos por quienes tengo obligación de rogar, etc.
Padrenuestro, Avemaría.
Al salir de la oración, paseando un poco, haz un pequeño ramillete con las consideraciones que hubieres hecho, para olerlo durante todo el día.
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