Parte 1 · Capítulo 12
Introducción a la vida devota · San Francisco de Sales
Meditación 4ª: DE LOS PECADOS
Tramo 2 de 2
AFECTOS Y RESOLUCIONES. 1. Confúndete en tu miseria. ¡Oh Dios mío!, ¿cómo me atrevo a comparecer ante tus ojos? ¡Ah!, yo no soy más que una apostema del mundo y un albañal. de ingratitud y de iniquidad. ¿Es posible que haya sido tan desleal, que no haya dejado de viciar, violar y manchar uno solo de mis sentidos, una sola de las potencias de mi alma, y que, ni un solo día de mi vida haya transcurrido sin producir tan malos efectos? ¿Es de esta manera como había de corresponder a los beneficios de mi Creador y a la sangre de mi Redentor?
2. Pide perdón y arrójate a los pies del Señor, como un hijo pródigo, como una Magdalena, como una esposa que ha profanado el tálamo nupcial con toda clase de adulterios. ¡Oh Señor!, misericordia para esta pobre pecadora. ¡Ay de mí! ¡Oh fuente viva de compasión, ten piedad de esta miserable!
S. Propón vivir mejor. ¡Oh Señor! jamás, mediante tu gracia, me entregaré al pecado. ¡Ay de mí!, demasiado lo he querido. Lo detesto y me abrazo a Ti, ¡Oh Padre de misericordia!; quiero vivir y morir en Ti.
4. Para borrar los pecados pasados, me acusaré de ellos valerosamente y no dejaré de confesar uno solo.
5. Haré todo cuanto pueda, para arrancar enteramente las malas raíces de mi corazón, particularmente tales y tales, que son especialmente enojosas.
6. Y para lograrlo, echaré mano de los medios que me aconsejen, y jamás creeré haber hecho lo bastante para reparar tan grandes faltas.
CONCLUSIÓN. 1. Da gracias a Dios, que te ha esperado hasta la hora presente y te ha comunicado tan buenos afectos.
2. Ofrécele tu corazón, para llevarlos a la práctica.
3. Pide que te robustezca, etc.
Siguiente capítuloÚltimo tramo abierto guardado si su navegador acepta cookies. También puede guardar esta página en favoritos.