Parte 1 · Capítulo 13
Introducción a la vida devota · San Francisco de Sales
Meditación 5ª: DE LA MUERTE
Tramo 2 de 2
4. Considera con qué prisas sacarán fuera el cuerpo y lo sepultarán, y que, una vez hecho esto, el mundo ya no pensará más en ti, ni se acordará más, como tú tampoco has pensado mucho en los otros. Dios le dé el descanso eterno, dirán, y aquí se acabará todo. ¡Oh muerte, cuán digna eres de meditación; cuán implacable eres ¡
5. Considera que, al salir del cuerpo, el alma emprende su camino, hacia la derecha o hacia la izquierda. ¡Ah! ¿Hacia dónde irá la tuya? ¿Qué camino emprenderá? No otro que el que haya comenzado a seguir en este mundo.
AFECTOS Y RESOLUCIONES. 1. Ruega a Dios y arrójate en sus brazos. ¡Ah, Señor!, recíbeme bajo tu protección, en aquel día espantoso; haz que esta hora sea para mí dichosa y favorable, y que todas las demás de mi vida sean tristes y estén llenas de aflicción.
2. Desprecia al mundo. Puesto que no sé la hora en que tendré que dejarte, joh mundo!, no quiero aficionarme a ti. ¡Oh mis queridos amigos!, mis queridos compañeros, permitidme que sólo os ame con una amistad santa que pueda durar eternamente. Porque ¿a qué vendría unirme con vosotros con lazos que se han de dejar y romper?
3. Quiero Prepararme para esta hora y tomar las necesarias precauciones para dar felizmente este paso; quiero asegurar el estado de mi conciencia, haciendo todo lo que esté a mi alcance, y quiero poner remedio a éstos y a aquellos defectos.
CONCLUSIÓN. Da gracias a Dios por estos propósitos que te ha inspirado; ofrécelos a su divina Majestad; pídele de nuevo que te conceda una muerte feliz, por los méritos de la muerte de su Hijo.
Padrenuestro, etc.
Haz un ramillete de mirra.
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